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La provincia de Entre Ríos
se encuentra UBICADA en la región
mesopotámica de la República Argentina, con una superficie de 78.781
Km2.
LIMITA
al norte con la provincia de Corrientes; al este con la República
Oriental del Uruguay; al sur con la provincia de Buenos Aires, y al
oeste con las provincias de Buenos Aires y Santa Fe.
Esta provincia, cuya
CAPITAL se denomina Paraná, se divide en
17 departamentos con poderes políticos y administrativos propios.
El área más dinámica está
volcada sobre el río Uruguay, la cual es reforzada por las obras de
vinculación terrestre de los puentes Zárate-Brazo Largo; Puerto Unzué-Fray
Bentos; Colón-Paysandú y Concordia-Salto, los tres últimos comunican
con la República Oriental del Uruguay. La zona de mayor densidad de
población se encuentra alrededor de la ciudad capital, Paraná,
vinculada a la capital de la provincia de Santa Fe por el túnel
subfluvial Uranga-Silvestre Begnis.
El
CLIMA en Entre Ríos se inserta en el área de transición de los
climas subtropicales a los templados y se caracteriza por sus
abundantes precipitaciones durante todo el año.
La
ECONOMÍA de Entre Ríos se asienta en una producción
agroindustrial de tipo pampeano (cereales, oleaginosas, carnes), la
producción arrocera, cítricos en fresco (en especial mandarinas y
naranjas) y extracción de rollizos para la exportación, a partir
principalmente de forestaciones de eucaliptos. En materia de
industrias deben mencionarse los molinos arroceros, elaboración de
jugos cítricos, manufacturas de madera y actividad frigorífica y
aceitera.
La
TASA MEDIA anual de crecimiento es del 11% y la densidad de 13
habitantes por kilómetro cuadrado.
El
ATRACTIVO TURÍSTICO de la provincia de Entre Ríos se encuentra,
principalmente, en la zona costera de ambos ríos, donde se disfruta de
la práctica de las actividades náuticas y de la pesca; además cuenta
con edificios y centros de gran valor histórico.
Privilegiada provincia
limitada por los ríos Paraná y Uruguay que la convierten en una
idílica isla verde. Entre sus parajes bellísimos, se encuentran
balnearios, playas fluviales y parques nacionales.
El
RELIEVE entrerriano presenta un paisaje
de llanura sedimentaria originado en la erosión, levemente ondulada,
de alturas no superiores a los 100 metros. Estas alturas, mal llamadas
cuchillas, son en realidad lomadas que constituyen una prolongación
del relieve de Corrientes y que al ingresar a la provincia se divide
en dos brazos: el occidental o de Montiel, de dirección sudoeste y que
llega hasta las cercanías del arroyo Hernandarias y el brazo oriental
o Grande, que desde el sudeste llega hasta el sur del departamento
Uruguay. Estas lomadas determinan la divisoria de aguas: las
pendientes hacia el río Paraná y hacia los ríos Uruguay y Gualeguay.
 Además de estas lomadas, existen tres prolongaciones de dirección
Norte - Sur, entre los arroyos Nogoyá y Clé; otro, entre éste y el río
Gualeguay y por último, otro, entre el río Gualeguay y el Gualeguaychú.
En la zona de Diamante, Victoria y Gualeguay, las lomadas dan al
paisaje un aspecto de toboganes gigantes.
La base de la llanura sedimentaria es de origen precámbrico, sobre
cuya superficie se fueron depositando los sedimentos afectados por
movimientos epirogénicos, especialmente por formaciones del período
Cenozoico con ingresiones marinas del Mioceno-Plioceno y del Holoceno.
El territorio marcado por
sus ríos
Desde su propio nombre, la provincia denota la fuerte presencia de
cauces hídricos que han determinado su demarcación geográfica e
influido en su economía. Los dos principales, el Paraná y el Uruguay,
aglutinan a las grandes localidades en sus márgenes. Estos dos ríos
forman subsistemas o pendientes dentro de la provincia a los cuales se
han sumado otros dos.
PENDIENTE DEL PARANÁ
Presenta cauces que se encuentran entre los ríos Gualeguay y Paraná y
desembocan en este, único de esta pendiente que nace fuera de la
provincia, en el territorio brasileño, y tras un recorrido de más de
3.800 km, desemboca en forma de Delta, en confluencia con el río
Uruguay. La costa entrerriana del río Paraná es alta y barrancosa
hasta la ciudad de Diamante, y a partir de aquí, la altura de la costa
se invierte, dando lugar a la formación del Delta. Los principales
ríos de esta pendiente son: el Guayquiraró (140 km.) que sirve de
límite con la provincia de Corrientes; el río Feliciano (198 km.), que
nace en la lomada del Mocoretá y desemboca en las inmediaciones de
Piedras Blancas; el Hernandarias (limita los departamentos de La Paz y
Paraná); el arroyo de Las Conchas, que desemboca en Villa Urquiza; el
arroyo Salto, lo hace en las cercanías de La Juanita y el arroyo
Ensenada, que desemboca al norte de la ciudad de Diamante.
Los montes
Son formaciones vegetales que presentan como característica común ser
muy tupidos, lo que dificulta el paso del hombre montado a caballo o a
bordo de un automóvil. Hay montes en el centro y en el noroeste de la
provincia. Las especies que los forman son el ñandubay, el algarrobo,
el espinillo, el chañar, el tala, el molle, el lapacho y el timbó.
El monte Blanco
Otra clase de monte está ubicado en el Delta del Paraná. sus árboles
son de madera blanda y pulposa, de hojas grandes. Algunas de las
especies arbóreas que se encuentran en esa zona son el sauce criollo,
el colorado o de la costa; el álamo criollo, el Carolina y de canadá,
los ceibos, curupiés, timbúes, canelones, laureles y falsos alisos.
Plantas acuáticas y forrajeras
Una rica flora acuática puebla los ríos y lagunas: el irupé, el
repollito de agua, camalotes y achiras. Y más al sur, donde las
tierras son aptas para la cría de ganado, se extiende un espeso manto
herbáceo sin formaciones arbóreas.
El Palmar de Colón
En colón se presenta una formación de palmares (yatay) a manera de un
bosque abierto. Esta misma especie de palmeras también se desarrolla
en concordia.
Los ríos forman una barrera protectora
para la fauna entrerriana, pues la aíslan y no permiten la
depredación. los habitantes de la región se han preocupado por
conservar esa barrera natural, sumando además medidas que tienden a
poner límites a la caza y la pesca de las especies.

Aves
Las aves abundan en la provincia, sobre todo en las áreas lacustre.
Las zancudas cigüeñas, el tutuyú coral, la garza mora, las bandurrias,
cuervillos y espátulas viven en ríos, arroyos y lagunas, junto con
algunas palmípedas, patos, viguaes y cisnes. Los pájaros más comunes
son el pirincho, el urutaú, cardenales, martín pescador, bigua y el
carpintero.
Reptiles
En la provincia se encuentran saurios de diversos tamaños, como
yacarés, iguanas y lagartijas. Entre los ofidios existen ejemplares de
serpientes de coral, boa, cascabel y la mortífera yarará.
Mamíferos
Compartiendo el territorio hay también carpinchos, hurones, zorros del
monte, guazunchos, lauchas o ratones de campo, mulitas, peludos,
comadrejas.
Peces
La fauna ictícola entrerriana está compuesta por más de 200 especies,
entre las que se destacan diversas clases de peces: armado, surubí,
patí, dorado, sardina, sábalo, manduví, anamengüí, boga, pacú y
dientudo.

Los aborígenes
El actual territorio entrerriano estaba habitado, antes de la llegada
de los conquistadores españoles, por poblaciones aborígenes que
desarrollaron culturas particulares y definidas: Guaraníes, Chanás y
Charrúas, divididos, a su vez, en subgrupos culturales.
Los primeros se caracterizaron por ser cazadores, agricultores,
pescadores y fabricantes de armas (arcos y puntas de flecha), así como
diestros en la fabricación de canoas, instrumentos musicales y la
utilización de la madera y la cestería. Se ubicaron en la región sur
de la provincia donde conformaron una cultura homogénea de tipo
sedentario. Vivían en casas agrupadas en aldeas de tipo rectangular o
redonda de barro y paja, con un espacio central donde había una plaza.
La cultura chaná se subdividía en:
Mocoretáes, Timbúes y Beguaes, y ocuparon la región oeste de la
provincia. Se dedicaron a la caza, pesca, recolección y el cultivo de
la tierra. Poseyeron una industria de cerámica decorada. Eran
seminómades y sus casas eran ranchos comunales. Su organización a
través de cacicazgos hereditarios, contaba con asambleas para resolver
asuntos comunitarios muy importantes. Sus creencias religiosas eran
expresadas a través de rituales populares.
Los charrúas (cuyo nombre en guaraní significa revoltoso, antojadizo)
se subdividían en Yaros, Minuanes, Martidanes y Guenoas, que
compartían la particularidad de ser extremadamente belicosos y
resistente a todo cambio, a tal punto, que fue el último grupo en
desaparecer. La guerra fue su principal actividad, pero también se
dedicaron a la caza, la pesca, la recolección y el trabajo en piedra,
con la cual realizaban puntas de flecha, arma que era complementada
con el uso de boleadoras. Se ubicaron en la región central de la
provincia, aunque eran nómades. Sus casas estaban realizadas de
esteras armadas sobre postes, en campamentos próximos a arroyos.
Estaban organizados en cacicazgos, consejo de ancianos y guerreros,
encargados de resolver los asuntos de gravedad del pueblo.
ENTRE
RIOS es un paraíso es UNA PROVINCIA PARA EL RELAX Y
EL DESCANSO

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